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Veinticinco años apostando por el futuro
Número 105. Mayo de 2000
Revista de Acción Educativa

 

Recordemos. De recordis:
volver a pasar por el corazón nuestros comienzos

Por aquel entonces, corría la mitad de los años setenta y estaba en marcha la Ley General de Educación. Una Ley que supuso un cambio cualitativo para la educación en el Estado español ya que regulaba la obligatoriedad de la enseñanza desde los seis a los catorce años para todas las españolas y españoles. Pero la escuela estaba demasiado anquilosada. El franquismo y su devastadora ideología impregnaban todos los ámbitos de la vida y pervertía cuanto tocaba. Era necesario un cambio profundo.

Apostábamos por una escuela plural, en la que madres y padres ocuparan un lugar importante, los alumnos investigaran conjuntamente con sus profesores o las relaciones entre estos y aquellos no estuvieran basadas en la autoridad... es decir, una escuela distinta, llena de vida. Así iniciamos el camino.

En el comienzo tuvimos que desempolvar el casi olvidado trabajo de miles de maestras y maestros. Echamos una mirada a lo mejor de la historia educativa de nuestro país: acudimos a aquellos autores que habían apostado por la Escuela Nueva y nos dimos cita en el de inevitable referencia, aquel en que la educación fue más prestigiada: la Segunda República.

La búsqueda de las señas de identidad quedó, en parte, satisfecha con la lectura de las obras de la Institución Libre de Enseñanza que estaban a nuestro alcance. A nuestra autoformación añadimos las traducciones de los libros de Freinet, así como en las publicaciones del MCEP. También influyó en el comienzo de nuestra andadura, la experiencia que llevaban a cabo en Reggio Emilia. Rodari, Tonucci, Alfieri, Mario Lodi o Passatore estaban marcando un hito en el pensamiento educativo de Occidente.

La larga mano del franquismo no había podido borrar de la memoria de las bibliotecas y hemerotecas el buen saber de la Institución Libre de Enseñanza, más parecía que no había permanecido ningún rostro vivo, en torno nuestro. Un nombre alrededor del cual nos pudiéramos unir y, de alguna manera, recuperar el tiempo perdido.

El Movimiento de Renovación Pedagógica Rosa Sensat nos dio esa oportunidad. También nos la dieron miles de maestras y maestros que desde la Resistencia habían convertido en luminosos oasis sus aulas, sus colegios y sus proyectos de trabajo. es decir, de futuro.

En los años siguientes con la llegada de la democracia muchos de nuestros sueños se fueron haciendo realidad. La Constitución reconoció en su Artículo 27 el derecho de todas y todos a la Educación, aunque tuvieran que pasar algunos años hasta la llegada de la LODE, para que esta medida comenzara a ser eficaz.

Así, llegó la Ley Orgánica del Derecho a la Educación, LODE. La embestida de la derecha económica y política, ayudada por una iglesia temerosa de perder sus privilegios fue virulenta y dura. Pero la Ley salió adelante. La LODE aseguraba, por fin, el derecho a una educación universal y gratuita y, favorecía la gestión democrática de los centros y la participación de todos los sectores implicados en la Comunidad educativa en el control y la gestión de los mismos. De este modo, se crearon los Consejos Escolares de Centro y el Consejo Escolar del Estado. Estas medidas fueron acompañadas de una red integrada de centros públicos y privados concertados que aseguró la eficacia de este propósito. El establecimiento de estos principios llevaba parejo un control democrático de los fondos públicos destinados a estos centros. Desde Acción Educativa defendimos su puesta en marcha. Nos sigue pareciendo una Ley justa y democrática, propiciadora de la igualdad de oportunidades y garante de que la Educación es un derecho inalienable. Y no el privilegio o el negocio de unos pocos.

Fue un avance valioso, que abrió el camino a la Ley Ordenación General del Sistema Educativo, LOGSE, una ola de viento fresco y renovador, que vino a poner un poco de orden en el caótico panorama educativo español. Una Ley controvertida, que ya es su preámbulo proclamaba: “La educación permite avanzar en la lucha contra la discriminación y desigualdad, sean estas por razón de nacimiento, raza, sexo, religión u opinión, tengan un origen social o familiar, se arrastren tradicionalmente o aparezcan continuamente en la dinámica de la sociedad”. Supuso un giro copernicano en el modo de entender la educación. Las expectativas no podían ser mejores y se desbordaron las ilusiones De los Movimientos de Renovación Pedagógica, de los Sindicatos, de las Asociaciones de Padres y Madres, de las Organizaciones estudiantiles... Pero la desidia y el paso del tiempo han ido desdibujando, hasta convertirla en una caricatura de lo que era. Desde Acción Educativa hemos denunciado y lo seguimos haciendo la falta de una voluntad política seria que la impulse, la ausencia de una financiación adecuada que posibilite su puesta en marcha y, sobre todo, el espíritu y la letra, cicateros y conservadores, de ese conjunto de leyes que la están desarrollando.

En la actualidad, somos parte organizada de un Movimiento mucho más amplio: pertenecemos a la Federación y a la Confederación de MRPs, participamos en las Plataformas en defensa de la Escuela Pública... Seguimos investigando y avanzando en mejorar la práctica cotidiana de nuestros centros y nuestras aulas, en renovar la metodología, cuestionándonos las diversas didácticas... trabajando por conseguir un aprendizaje más activo, unas aulas que sean verdaderos espacios de comunicación, unos centros más democráticos... en los que se formen personas criticas, participativas, e implicadas socialmente.

Por otro lado seguimos ofreciendo, junto a otros colectivos, alternativas progresistas a políticas educativas cada vez más conservadoras. También seguimos luchando por generar movimientos plurales formados por amplios sectores que defiendan una Escuela Pública de calidad en la que quepan todos los ciudadanos y ciudadanas. Seguimos intentando generar un pensamiento que de respuestas globales a la diversidad de aspectos que plantea la enseñanza.

Si miramos hacia el futuro nos planteamos que, Acción Educativa, como Movimiento de Renovación Pedagógica debe caminar junto a otros movimientos sociales, progresistas, defendiendo el modelo de Escuela Pública en el seno de un movimiento más amplio que el meramente educativo, trabajando para/con todas y todos con el fin de abolir ese fracaso que está en boca de todos. No sólo el fracaso de los niños y jóvenes en la escuela, también el fracaso de las personas en la sociedad, o el pretendido fracaso de unas ideas, de una forma de pensar y de construir el mundo, que parece no tener hueco alguno.

Y con esa mirada puesta en el futuro, nos reunimos de nuevo, en esta nueva Escuela de Verano, que ya hace la número 25. Queremos que estos días sean un lugar de encuentro, de intercambio de ideas y de experiencias. Lúdicos días en los que intercambiar deseos, emociones, sueños, vivencias, vacíos existenciales, esperanzas compartidas, palabras, palabras–caricias, palabras–fuegos, palabras–armas cargadas de futuro.

Y con esa mirada puesta en el futuro,
vamos a reunirnos estos días para tratar de impulsar
una corriente de pensamiento y acción transformadora, liberadora...
que ponga diques a la expansión del liberalismo y del pensamiento único,
a la mundialización de la economía, a la explotación infantil.
Una corriente que ponga su granito de arena
en la construcción de ese mundo y de esa Escuela,
 por la tanto tiempo venimos luchando.
Un mundo y una escuela libres, justos e igualitarios.