Página principal - Conócenos - Nuestra Opinión


De la LOCE o la Contrarreforma Educativa
Número 110. Mayo de 2003
Revista de Acción Educativa

 

 Venceréis, pero no convenceréis
(Y no convencieron)

La LOCE. La contrarreforma educativa. Aquel proyecto discriminatorio, segregador y profundamente antidemocrático ya es Ley. Y desde el 24 de diciembre figura como tal en las páginas del BOE. El Partido Popular siguiendo la tónica que iniciara desde su misma llegada al poder ha optado por avivar la confrontación en el seno de la sociedad española.

La aprobación de la LOCE se ha llevado a cabo con los votos del Partido en el gobierno y de su aliado Coalición Canaria. Esta Ley se ha impuesto contra la expresa voluntad de los partidos de izquierda, de los nacionalistas, de las asociaciones de padres y madres, de los estudiantes y de la mayoría del profesorado que optó en las elecciones sindicales por apoyar -más de un ochenta por ciento- a quienes rechazaban, palmariamente, esta Ley.

Desde estas paginas hemos denunciado reiteradamente el grave retroceso educativo que esta Ley supone y el varapalo que con su puesta en marcha vuelve a sufrir la ya maltratada Escuela Pública. Asimismo hemos analizado y puesto de manifiesto exhaustivamente lo que significa. Ahora debemos pasar a la acción.

Ya no caben lamentaciones. Es hora de que quienes defendemos una Escuela Pública de calidad pongamos de manifiesto las lagunas que esta Ley tiene, las enormes grietas que nos muestra, las formidables contradicciones que conlleva, y unirnos, sobre todo ahora, para condicionar los decretos que la desarrollarán.

Tenemos la fuerza de la razón y la palabra, no cabe, pues ni una gota de pesimismo. Hemos salido a la calle reiteradamente, reivindicando nuestras ideas; nos hemos reunido para elaborar manifiestos y alternativas a una Ley que no nos gusta; nos hemos posicionado críticamente en reiteradas ocasiones; nos hemos enriquecido escuchándonos entre todos... Incluso hemos sido capaces de ofrecer nuestro trabajo y nuestra ayuda al equipo ministerial.

Ahora, debemos aprovechar esta fuerza incontenible para continuar nuestro trabajo. Tenemos, por delante, una tarea ímproba, difícil, pero irrenunciable. No podemos quedarnos de brazos cruzados en este tiempo de guerra y elecciones. Más bien al contrario. Debemos forzar al gobierno a que los desarrollos de la Ley sean lo más progresistas posible.

Hay palabras e ideas en la LOCE que no podemos admitir bajo ningún concepto. Y tendremos que lograr que otro Parlamento elimine tantos planteamientos obscenos y trasnochados que nos hacen chirriar los oídos y que nos duelen en el alma.

Nuestro trabajo tiene que seguir el camino que siempre hemos mantenido en defensa de la Escuela Pública. Saludamos, en su momento, con optimismo la llegada de la LODE y la LOGSE, dos leyes que vinieron a poner un poco de orden y sentido común en el caótico panorama educativo español. Del mismo modo que criticamos algunos de sus desarrollos como la tristemente famosa LOPEGCE, que nos llenó de desilusión y desencanto, porque consideramos que abría las puertas a la jerarquización y la privatización de la enseñanza pública.

Vamos a continuar, pues, con nuestro posicionamiento público e ideológico. Tenemos la fuera de nuestro pensamiento y de nuestra palabra, el indudable valor de todo nuestro compromiso. Hemos conocido a numerosos compañeros de viaje con los que podemos continuar nuestro camino. Y este es un buen momento para poner todo nuestro trabajo y el nuevo que hagamos sobre la mesa. Es hora de seguir trabajando y de demostrar que aún, y más que nunca, estamos en la brecha.

Mantenemos un código ético y estético que confrontamos a esta Ley. Llevamos muchos años trabajando y defendiendo la Escuela Pública, y también ahora sabremos como defenderla. Y la vamos a defender. Ya estamos acostumbrados a ello.

Seguiremos defendiendo una Escuela Pública democrática y democratizadora, la única que garantiza la igualdad de oportunidades, puntal principal del Estado de derecho, garante de nuestra Constitución. Y vamos a hacerlo con una fuerza irrefrenable porque con esta defensa nos jugamos nuestro futuro.

Nos lo jugamos con la falta de democracia que esta Ley alienta con la supresión de la elección del director y con la marginación de la Comunidad educativa.

Nos lo jugamos con la segregación que impulsa. Con la aparición de los itinerarios y otras falsas medidas de refuerzo que ya sabemos a que principios segregadores responden.

Nos lo jugamos con la barbaridad que supone la actual política “asistencial”' en Educación Infantil. Con los continuos conciertos con la enseñanza privada. Con la subsidiariedad en la que queda la Escuela Publica.

Nos lo jugamos con la falta de respeto a la pluralidad de las lenguas y realidades del Estado español. Con la uniformidad que impulsa. Con la intromisión en el trabajo de las Comunidades Autónomas con sus competencias educativas en marcha.

Nos lo jugamos porque impone de -una forma u otra- la asignatura de religión. Una materia que va a tener carácter obligatorio -o religión o hecho religioso- para todos los alumnos y alumnas. Y con un mayor número de horas que otras asignaturas como Ciencias Naturales. Y esto va a ser así en contra de todas las recomendaciones y las sentencias de los diversos tribunales. La última, hace unos días, del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Muchas de las cosas no podemos cambiarlas y sólo podemos emplazar a la actual oposición, para que cuando sea Gobierno, por el veredicto de las urnas, ponga las cosas en su sitio.

Pero hay muchas otras cosas que podemos hacer. Lo más importante es no perder de vista los tiempos que se avecinan. Es época de elecciones. Y debemos aprovechar este periodo para mantener un amplio debate entre todos los sectores de la comunidad educativa.

En este debate vamos a plantear con más vehemencia, rigor y fuerza que nunca cuales son nuestros objetivos, sin perder de vista nuestra ideología, la bandera que defendemos y la posición histórica que siempre hemos mantenido.

Vamos a avanzar y a clarificar nuestro mensaje sin rebajar ni un ápice nuestras exigencias y nuestras expectativas. Vamos a seguir luchando con otras asociaciones y plataformas que se siguen significando en su defensa de la Escuela Pública. Vamos a seguir elaborando documentos y alternativas. Y vamos a estar muy atentos a todos los desarrollos que nos presente el gobierno para denunciarlos ante el profesorado y la sociedad. Es decir, vamos a seguir trabajando para que los valores que esta Ley impulsa no duren ni un segundo más de lo necesario.

España es un país moderno que camina en la Europa del siglo XXI y necesita una Ley moderna, consensuada por toda la sociedad, que respete los valores democráticos y que refleje la pluriculturalidad que la da forma. Una Ley que mire con valentía al futuro y afronte con valentía los retos que la sociedad española debe afrontar.

Este editorial, no puede cerrarse sin la denuncia de la ignominiosa guerra que se ha llevado a cabo en Irak. Quienes defendemos una cultura por y para la Paz, manifestamos, de nuevo, nuestra repulsa, ante una y tropelía semejante. Y en el abecedario por la Paz. Tendréis una referencia de lo que decimos.