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Una experiencia concreta: Galapagar Ciudad de los Niños Durante los dos últimos años el grupo de trabajo de La ciudad de los niños de Acción Educativa estamos asesorando y coordinando el proyecto de participación infantil en esta ciudad. A pesar de que el tiempo transcurrido no ha sido mucho, la repercusión de esta experiencia en el propio lugar y en los medios de comunicación ha sido grande. Este éxito se apoya sobre todo en la disponibilidad y en la buena acogida de los responsables municipales en especial del alcalde y de la concejala de educación, que han apostado por un proceso de participación real de los niños y las niñas a través de un consejo. El Consejo de los niños ha funcionado durante un curso y ha renovado en junio pasado la mitad de sus miembros. Se ha reunido con el alcalde en varias ocasiones, unas más solemnes y otras para trabajar sobre los temas encargados. Otro factor de éxito ha sido que desde el comienzo se han puesto los medios materiales, humanos y técnicos imprescindibles para que este consejo funcione. Se ha contratado una persona para trabajar en el proyecto, se han habilitado los espacios necesarios en un centro dependiente y próximo al Ayuntamiento para llevar a cabo las reuniones y coordinar los trabajos. Para que el Consejo de niños funcione y tenga alguna incidencia en la política municipal es importante que su vinculación al municipio no sea sólo a través de la concejalía de educación, y además es básico que la persona que lo coordine y anime pertenezca al propio ayuntamiento, si es posible como personal fijo y buen conocedor de las personas y las estructuras municipales. De esta manera, el coordinador o coordinadora podrá hacer valer más la opinión y las propuestas de los niños, sabrá a quien corresponde cada propuesta y tendrá más facilidades para conectar y relacionarse con las personas de las distintas áreas y servicios. No es este un proyecto para encargárselo a una empresa de servicios ajena al Ayuntamiento y a los fundamentos del proyecto. Cabe un asesoramiento externo, puntual o permanente, caben colaboraciones para formar mejor a la persona o personas que lo van a llevar, pero no es posible un funcionamiento desde unas personas que no tienen ninguna vinculación directa con el ayuntamiento ni pueden contactar directamente con los diferentes servicios y personas. Lo más probable, en este caso, es que la participación de los niños y las niñas sea puntual y ajena a la finalidad del proyecto: que la participación esté integrada en la actividad y en la vida del ayuntamiento y de la ciudad. La Ciudad de los Niños es un proyecto que el ayuntamiento asume con toda la libertad, no tienen sus responsables ninguna obligación de ponerlo en funcionamiento; ahora bien, si lo hacen, deben hacerlo con el compromiso económico y personal suficiente para que el proyecto se desarrolle de forma digna y con una atención especial por parte de los máximos responsables municipales. Los niños están demasiado acostumbrados a hacer bulto, a alegrar el espacio de visita de los políticos, pero es hora de darles protagonismo como personas y ciudadanos que son. Con mucho más respeto y cuidado, si cabe, que a los mayores. En el Consejo de los niños de Galapagar hemos trabajado sobre algunas de las propuestas que nos ha hecho el alcalde. Por ejemplo cómo mejorar la plaza de la Constitución, o cómo llevar a cabo rutas seguras desde los colegios hasta el polideportivo o hasta un centro cultural que está a las afueras del pueblo. El trabajo realizado se ha hecho con mucho rigor, y los propios niños y niñas se han tomado muy en serio el estudio de la realidad y la realización de las propuestas. En el caso de la plaza, los responsables municipales incluyeron las ideas del Consejo en el pliego de condiciones entregado a los arquitectos y estos cuando pensaron el proyecto lo hicieron teniendo en cuenta bastantes elementos sugeridos por los niños. El proyecto, de diseño de rutas seguras, entregado al final del curso 2001-2002, está a la espera de que el alcalde dé respuesta y explique las decisiones que van a ir tomando para asegurar la creación de estas rutas. Los niños y niñas se entusiasman con facilidad, trabajan con sensatez y dedicación, piensan y proponen cosas no sólo para ellos sino para toda la comunidad, colaboran y explican ingenuamente las dificultades que tienen para entender algunas de las soluciones de los mayores. No supone esto que siempre tengan razón ni que haya que hacerles caso en todo, pero sí significa que hay que explicar las razones de las decisiones que les afectan y que deben ser tenidos en cuenta sin halagos ni manipulaciones, porque el ser pequeño de edad o de estatura, no implica que no se sea consciente de las cosas que le afectan o no ser capaz de decir cómo le gustaría que fuesen los lugares de juego. El proceso seguido en Galapagar ha sido el siguiente:
Hasta el momento, nos parece que el trabajo realizado es bueno y que se mantiene un nivel de interés y de compromiso por parte de los responsables municipales que nos permite pensar que el éxito va a continuar.
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